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12 de
julio
2012
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Día 16 de viaje
Sabado 13 de agosto de 2011

Diarios de bicicleta: Parte I

Despertamos pronto a las 6 y en la calle la gente ya parece llevar horas en marcha, así que nos animamos y nos vamos a recoger nuestras bicis que tanto nos costó encontrar ayer. De camino, paramos en un garito de una esquina y comemos algo sentados en esas pequeñas sillas que tantas veces hemos usado ya por aquí. Pedimos arroz mezclado con unos cuandos noodles acompañados de 2 vasos de agua con hielo a la que ya hemos perdido el miedo al ver que no nos ha causado efectos secundarios. Sí, ya sabemos que es un desayuno un poco extraño pero aquí es lo que comen.

Llegamos pronto a Tuyet (Tuyết) y en unos minutos nos traen las 2 bicis. Pagamos lo pactado y les enseñamos la tarjeta de nuestro hotel como medida de seguridad. Aquí empieza nuestro paseo en bici por el delta del Mekong. Comenzamos el recorrido en esa misma calle Nguyễn Thị Minh Khai en dirección a las afueras del pueblo. Es fácil porque el volúmen de motos en esta pequeña ciudad es ridículo comparado con el tráfico de las grandes ciudades de Vietnam. Paramos en un pequeño templo abandonado antes de continuar por esa carretera. Al final, nos desviamos a la derecha siguiendo la carretera QL53 en dirección a Cang Long (Càng Long) y Vinh Long (Vĩnh Long).

Lago cuadrado Ao Ba Om en Tra Vinh, Vietnam

Lago cuadrado Ao Bà Om, Tra Vinh

Pagoda Chua Ang en Tra Vinh, Vietnam

Pagoda Chùa Âng, Tra Vinh

Monje en la Pagoda Chua Ang de Tra Vinh, Vietnam

Monje en la Pagoda Chùa Âng de Tra Vinh, Vietnam

Ropa tendida en la Pagoda Chua Ang, Tra Vinh

Ropa tendida en la Pagoda Chùa Âng, Tra Vinh

Poco después de ese desvío giramos a la izquierda al ver el cartel que anuncia el lago cuadrado Ao Ba Om (Ao Bà Om) que es nuestro primer objetivo además de una Pagoda (templo Budista) que hay junto a él. El lago tiene bastante agua y es un sitio donde se respira una gran tranquilidad en plena naturaleza. La gente viene aquí a pasar el rato a la sombra de algún arbol.

Después de bordearlo, nos acercamos a la Pagoda Chua Ang (Chùa Âng. Chùa en vietnamita significa pagoda). Entramos en ella y aparcamos las bicis junto al resto. Paseamos por su interior y observamos algunos monjes en clase, otros fumando junto a un pequeño estanque, algunas personas charlando y otras orando. Aquí la vida transcurre sin prisas bajo la rutina cotidiana. El goteo de visitantes locales es constante y parece que pasamos desaprecibidos en este lugar. Tan solo un monje se interesa por saber de dónde somos y, tras sonreír al tener su respuesta, vuelve a su clase.

En estos templos se enseñan, entre otras muchas materias, el idioma jemer o khmer, una de las principales lenguas austroasiáticas y la más usada en Camboya. En la provincia viven alrededor de  300.000 personas de la etnia jemer, reconocida por el estado como una de las 54 etnias minoritarias de Vietnam. Practican una rama del Budismo llamada Theravada.

Cogemos de nuevo las bicis y, antes de seguir la marcha, decidimos perdemos por un camino asfaltado que desemboca en un pequeño poblado cerca de Chua Ang. Es minúsculo y volvemos a sentirnos observados e intercambiamos sonrisas con algunas de sus gentes, sorprendidas al vernos. Nos encanta esto de pasear en bici sin alterar nada y en silencio observando la rutina diaria. Finalmente acabamos de nuevo en la carretera QL53 por la que habíamos llegado y seguimos nuestra excursión girando a la izquierda al salir del desvío.

Pagoda Chua Chim en Tra Vinh, Vietnam

Pagoda Chùa Chim en Tra Vinh, Vietnam

Pagoda Chua Chim en Tra Vinh, Vietnam

Pagoda Chùa Chim en Tra Vinh, Vietnam

Tomamos el siguiente desvío a la derecha donde tenemos marcadas algunas Pagodas más. Se trata de una carretera más estrecha y tranquila llamada Vành đai donde apenas nos cruzamos con algunas motos y bicis. Nos pasamos Chua Xom Trang (Chùa Xóm Trảng) sin darnos cuenta así que decidimos improvisar y pararnos un poco más adelante en Chùa Chim (Chùa Chim). Como en todas las que hemos visto, tiene una pequeña puerta, siempre abierta, que te da paso a su recinto vallado lleno de árboles y caminos.

Dejamos las bicis a un lado y caminamos observando sus distintos edificios: el gran templo donde rezan, la escuela, los dormitorios, los baños, el hall… No vemos a nadie y nos sentamos en un banco a la sombra. De la nada aparece un chico que se acerca y con el que charlamos un rato. Nos cuenta que aprendió inglés hace unos años en este mismo templo cuando coincidió con un chico español que le enseñó el idioma.

Nos invita a entrar al edificio donde tienen sus habitaciones los monjes: es un habitáculo sencillo, muy fresco y algo oscuro. Las zonas para dormir están divididas mediante unas finas telas y en el centro hay unos bancos y mesas alineados para acomodarse. Los chicos son muy tímidos y no hablan, sólo sonríen y apartan la mirada.

Al ver que sacamos la cámara Polaroid, algunos desaparecen tras las telas ocultándose. Pero al hacer la primera fotografía al monje más atrevido, el resto se acerca para ver cómo ha quedado la instantánea y todos se apuntan a las fotos!!! Pero antes tienen que ponerse sus mejores galas. Nos hacen entender por gestos que nos esperemos ahí y, de repente, de nuevo desaparecen tras las cortinas/dormitorios.

Se escuchan risas y, al poco, aparecen enroscados en su atuendo naranja chillón. Desfilan todos hasta el más timido: algunos por parejas, otros en solitario… pero todos con sus mejores sonrisas. Momentazo total!!! Después se marchan todos a comer.

Monje jemer en Tra Vinh, Vietnam

Monje jemer en Tra Vinh, Vietnam

Asistente del monje Máster de Chua Chim, Tra Vinh

Asistente del monje Máster, Chùa Chim

Callejeando por la Pagoda Chua Chim, Vietnam

Callejeando por la Pagoda

Pagoda Chua Chim en Tra Vinh, Vietnam

Pagoda Chùa Chim en Tra Vinh

El chico nos invita a entrar al hall, un gran edificio que usan como sala de estar para leer, descansar o simplemente pasar el rato. El suelo, elevado y formado por maderas separadas entre ellas, lo hace una estancia agradable y fresca ya que pasa el aire. Todo tiene olor a incienso y algunos gatos duermen tranquilos. La sala está decorada con muchas flores que trae la gente a modo de ofrendas y hay colgadas muchas fotografías, de las cuales la mayoría son de Camboya.

Nos presenta al monje Máster, al que demostramos nuestro respeto con una leve reverencia a la que él agradece encantado. Hablamos un poco con él y se interesa por saber de dónde venimos, si seguimos alguna religión o si hemos estado en Camboya. Este momento siempre es un poco incómodo ya que no todo el mundo entiende que alguien pueda no seguir ninguna religión, pero el Máster es una persona muy respetuosa y parece no darle importancia al asunto. Hablamos de los horóscopos chinos para ver quien es el más poderoso de todos los que estamos allí y sale perdiendo Tensi, que es “cerdo”… Y, por supuesto, gana el Máster! Jejeje.

Mientras el monje Máster manda que nos sirvan unas bebidas (una especie de Coca-Cola caliente con mucho gas y una pajita), recibe algunas visitas con ofrendas que vienen a hacerle algunos de sus seguidores: flores, arroz… Intentamos acabarnos la bebida por cortesía y nos despedimos del chico agradeciéndole su atención y el habernos mostrado la Pagoda y presentado a sus monjes. Al alejarnos, el chico se acerca corriendo con las fotos de los monjes en la mano y diciéndonos que se nos olvidaban. Le decimos que es un regalo para ellos. Él nos lo agradece y nos afirma que los monjes estarán muy contentos.

Al salir de la Pagoda, seguimos la carretera por la que veníamos y acabamos, sin quererlo, entrando de nuevo a la ciudad de Tra Vinh. Queremos ir a la otra punta para coger la carretera que nos llevará a ver otra Pagoda y luego entrar al interior del delta del Mekong. Localizamos la calle Điện Biên Phủ y la seguimos hasta salir del pueblo.

Paramos en un bar de carretera para comer algo y reponer fuerzas: viva la gastronomía arriesgada! El paseo está siendo ameno y muy interesante pero el calor aprieta y necesitamos recuperar el aliento para seguir. Pedimos arroz con algo que parece ternera, noodles con carne en salsa y una cerveza Saigon, todo bastante rico y a buen precio.

Pagoda Chua Hang en Tra Vinh, Vietnam

Pagoda Chùa Hang en Tra Vinh, Vietnam

La hora de la siesta en Chua Hang, Tra Vinh

La hora de la siesta en Chùa Hang, Tra Vinh

Seguimos en camino y, después de la estación de autobuses, pasamos un puente sobre un canal y llegamos a la Pagoda Chua Hang (Chùa Hang), donde podemos observar a los cientos de cigüeñas que habitan el lugar y sus tremendos rastros por todas partes. Afortunadamente no nos dió ninguna pero alguna vimos caer de cerca… cuestión de suerte.

A parte de los típicos edificios que contienen las Pagodas, en esta observamos más presencia de turistas vietnamitas además de una jaula con un par de lagartos. Los visitantes nos enseñan fotos de una vaca de dos cabezas que imaginamos tendrían expuesta en el interior.

Tras una gran mañana de un interesante paseo en bici por las Pagodas Budistas de Tra Vinh, nuestro siguiente objetivo es ahora adentrarnos en los márgenes de los canales: descubrir de cerca el delta del Mekong en bici.

Gastos
Alquiler de 2 bicis durante todo el día = 200.000 VND { 6,76 € }
Comida en bar de carretera (arroz, noodles y cerveza) = 50.000 VND { 1,69 € }

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Categoría: Diario de viaje Vietnam | Tags: , , , , , , , , , ,

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4 comentarios

  • Viajando66 | 22 . 07 . 2012

    Me gustan mucho los paseos en bicicleta y siempre los recuerdo con mucho cariño. Nunca olvidaré ir con la bici entre los templos de Bagan en Myanmar, ni la vuelta por la isla de Miyajima en Japón.
    Me apunto este recorrido para cuando visite Vietnam.

    • tienenojos.com | 23 . 07 . 2012

      Gracias Ramón!
      Sí, verdad? La bici tiene ese encanto especial de permitirte viajar a un ritmo real. Te da la opción de ver todo desde una perspectiva diferente, el aire, la tranquilidad…
      Apúntatela bien que seguro te encantará. Eso sí, luego nos lo cuentas todo :)

  • Conchita | 15 . 07 . 2012

    Me ha encantado, como siempre, pero un poco más.
    Relacionaros con los monjes tiene que haber sido una experiencia inolvidable. Ya estoy esperando vuestro reportaje del delta del Mekong!!!

    • tienenojos.com | 23 . 07 . 2012

      Conchita, sabíamos que te gustaría!! Sí que fue genial compartir con ellos ese momento. Además, son gente encantadora, dulce y entrañable.


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